Corcho en la cama caliente, ¿efectivo?

Aunque se tenga una base de vidrio cubierta del mejor fijador, para algunos materiales es fundamental la sujeción mediante calor.

Y así, para proporcionar este necesario calor, la gran mayoría de impresoras 3D vienen de fábrica con una «cama caliente» o, en otras palabras, una plataforma de metal fusionada a una resistencia. Sin embargo, un aspecto importante más allá de la cantidad calor que puede proporcionar una cama caliente es la distribución uniforme (sin pérdidas) de dicho calor por toda la plataforma.

Y es en este punto donde entra en acción el corcho y sus conocidas propiedades térmicas aislantes.

Así, este «corcho para cama caliente» suele presentarse como una fina lamina de este material, una capa de adhesivo, agujeros en cada esquina para introducir los niveladores de la cama caliente y la promesa de mantener a raya las pérdidas de calor.

Como puede adivinarse, su puesta en marcha es tan sencilla como retirar la cama caliente y pegar la lamina de corcho en la parte trasera de la cama. Sin embargo, si utilizáis alguna pinza pequeña para sujetar la cama caliente es recomendable hacer alguna muesca en el corcho para facilitar el agarre del conjunto.

Y ahora lo importante, ¿merece la pena esta mejora? Pues tras 6 meses de uso en mi impresora 3D (con un invierno entre medias) debo indicar que SI.

Me explico. Si bien mi impresora 3D nunca ha tenido grandes problemas con la cama caliente, si que he notado una gran mejoría en el tiempo de calentamiento de la cama caliente. Por otro lado, la estabilidad de la temperatura incluso con la cama caliente apagada es muy notable, con el consiguiente ahorro energético.

Por tanto si unimos su fácil colocación, sus ventajas y su reducido precio (no suele superar los 5 euros), la aplicación de corcho en la cama caliente se presenta como una mejora a destacar en nuestras impresoras 3D.